Profesión en la plomería: la historia de Anna Pearson
Hola, me llamo Anna, algunos me conocen como la Princesa de la plomería y soy aprendiz de plomería en construcciones comerciales nuevas.
Quiero mostrar al mundo que en los oficios trabajan personas de todo tipo y condición social. Lo único que hago es documentar mi trayectoria, pero no esperaba tener tanta repercusión como la que he tenido. Realmente, quiero que las personas se sumen a los oficios. Quiero que vuelva a ser un sector en crecimiento.
¿Por qué la plomería?
No me gusta sentarme en un escritorio todo el día. Trabajar 40 horas de mi vida todas las semanas, metida en un cubículo es mi auténtica pesadilla. Me gustan las actividades recreativas y mantenerme activa.
Me metí en la plomería cuando le dije a mi padre que estaba en aprietos. Me divorcié y trabajaba en medicina veterinaria y, aunque me encantaba, no me pagaban lo suficiente para mantenerme. Recurrí a mi padre, que es mi mejor amigo y mi mentor. Es maestro plomero y propietario de un negocio, y me dijo: “Bueno, piensa en esto de forma realista. Has probado la universidad, la venta de seguros y la venta minorista. Intentaste todo tipo de cosas y nada ha funcionado. ¿Por qué no intentas trabajar en un oficio?”.
Investigué durante unos días y solo vi cosas buenas, así que decidí dar el paso. Todas mis amistades estaban muy sorprendidas. Quizá pensaban que era el último recurso o que no lo había pensado detenidamente. Lo veían como algo asqueroso y se preguntaban por qué querría ser plomera. Ahora que me ven hacerlo y arrasar, me apoyan muchísimo.
Lo que más me gusta de la plomería es que no es la norma. No es el recorrido de ir a la universidad, conseguir un trabajo administrativo y trabajar de nueve a cinco. Es una aventura. Todos los días aprendo algo nuevo. No se puede decir lo mismo de muchos otros sectores o áreas de trabajo.
La clave del éxito de Anna
Fuera de la plomería, me gusta andar de un lado para el otro. Me encanta hacer senderismo, como donde estamos ahora, en el Área de Conservación Nacional de Red Rock Canyon en las Vegas, Nevada. En este momento, es uno de mis lugares favoritos para hacer senderismo. Además del senderismo, me encanta acampar, encontrar nuevos sitios para comer y conocer personas nuevas.
También tengo como prioridad ir al gimnasio dos o tres veces por semana para mantenerme activa, sana y fuerte. Dedicarse a un oficio y estar de pie todo el día, resulta muy cansador. Uno está al aire libre expuesto al sol y al calor, por lo que es necesario estar sano. Cuando se trabaja en oficios, no se puede vivir a base de comida rápida, dormir poco y tomar cafeína en lugar de agua, porque el cuerpo se agota rápidamente.
Alcanzar nuevas metas
En el futuro, quiero llegar a ser oficial. Es un programa de cuatro años. Cuatro años parece mucho tiempo, pero cuando uno está en el territorio no lo son. En la plomería o en cualquier oficio, te pagan por aprender. Cuando estaba en la universidad, estaba arruinada, pasaba hambre y estaba muy estresada. Ahora tengo mi trabajo a tiempo completo y la universidad, todo en uno. Todo lo que estoy aprendiendo, lo voy a utilizar, y me pagan por hacerlo.
Para las personas que andan un poco perdidas o para las que, como yo, los estudios nunca han sido su fuerte, lo mejor es dedicarse a un oficio. No se van a arrepentir y siempre tendrán trabajo. Aprenderán cosas nuevas, podrán pagar sus facturas, mantener a su familia, comprar una casa si aún no lo han hecho y forjar un legado. Eso es realmente lo que la plomería, y los oficios en general, hacen por las personas.
Mi nombre es Anna y soy plomera.
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